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Las diferencias entre comprar a largo plazo y vender a corto

2012.5.29(Mar)

Sea cual fuere la dirección de un valor determinado, cuando cambia de precio, algunos ganan dinero mientras que otros lo pierden. La razón de ello es la diferencia entre comprar a largo plazo y vender a corto. La concepción más común de las inversiones en bolsa es la de comprar cuando el precio es bajo para vender más tarde cuando suban. No obstante, existen muchos inversores (normalmente aquellos con un gran capital invertido) que alteran el orden, vendiendo a largo plazo y comprando a corto.

¿Comprar a largo plazo o vender a corto?

 

Comprando a largo plazo:

A no ser que seas un pesimista incorregible, comprar valores pensando que su precio se incrementará es una buena manera de invertir en el mercado. Después de todo, los títulos tienden a aportar el mayor índice de beneficios de entre todas las clases de activos principales, con promedios de entre el 8 y el 17%, dependiendo del periodo que se haya estudiado. Si la espera no es un problema, comprar hoy y aguardar una subida de los precios de los valores parecería una apuesta sólida. Como resultado, la inmensa mayoría de inversores compran en largo y esperan obtener una buena rentabilidad tras un periodo de espera.

Vendiendo en corto:

Especialmente recomendado para los pesimistas y los oportunistas. Vender en corto consiste en despachar acciones a un precio elevado para luego comprarlas de nuevo más baratas. Esto nos conduce a la inevitable pregunta: ¿cómo vender activos que uno no posee? Simplemente los tomas prestados.

Al abrir una cuenta broker con empresas como Fidelity, E*Trade o Schwab, entre la letra pequeña suele esconderse una cláusula por la que se autoriza a la empresa a que “preste” tus valores a otros propietarios de cuentas. Sin llegar a perder posesión de tus acciones, tu participación en la compañía permite a un vendedor en corto tomar prestadas tus acciones para venderlas en el mercado de valores.

Durante este periodo en el que las acciones se encuentran “bajo préstamo”, no verás ningún cambio en los extractos, pero el vendedor en corto tendrá una posición a corto plazo sobre los valores prestados. Durante este tiempo, el vendedor en corto pagará un interés a la empresa de corredores por el uso de los valores que le han prestado. Las tasas pueden variar mucho, pero no suelen alejarse demasiado del tipo de interés preferencial (al menos para las cuentas grandes).

Si los valores bajan, tal y como el vendedor en corto espera y desea, entonces él o ella tendrá que “comprar para cubrir” lo que cerrará la posición. Las ganancias de la venta se compararán al coste de la compra, más los intereses. Si lo recaudado es más cuantioso que lo gastado, el vendedor en corto se habrá beneficiado de la operación.

Comprar barato y vender caro. Parece fácil.

 

En resumen, recordemos que la compra a largo plazo es el método más frecuente de inversión en el mercado de valores. Esto se debe a muchas razones, pero la más convincente es que el mercado da mejores frutos con el paso del tiempo. La venta a corto es el proceso inverso, pero con una diferencia importante, los vendedores en corto deben abonar unos intereses por usar valores prestados.

 

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